"Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la HISTORIA de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal y como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden.” Lucas 1:1-3 VRV1960


martes, 2 de agosto de 2011

Derechos de Propiedad y Libertad Individual. Primera Parte

Como historiadora que soy, egresada de una de las más prestigiosas universidades venezolana -Universidad Central de Venezuela- me he dado a la tarea de indagar en los últimos años, acerca de lo que es el capitalismo y el socialismo. En efecto,como es bien sabido, en Venezuela existe una diatriba constante entre estos dos modelos económicos debido a que el actual gobierno de este país sudamericano, es de corriente socialista y en muchas ocasiones, el ciudadano Presidente de Venezuela ha declarado a los medios en reiteradas oportunidades que: "Venezuela está viviendo un proceso de transición, del capitalismo al socialismo";  "el capitalismo es un sistema perverso" y que el socialismo, " es la salvación de la humanidad". Ahora bien, ¿es el capitalismo un sistema perverso? ¿Es el socialismo la solución a los males que aquejan a Venezuela, a los países latinoamericanos y del mundo? Me permito responder a estas y a otras interrogantes a través de una perspectiva bíblica. Tal vez usted que está leyendo estas líneas se reirá y dirá: "¿La Biblia, ese libro "religioso" ofrece respuestas a la economía de un país? Le puedo decir sin dudar que SI. La Biblia, ese libro que para muchos es anacrónico, ofrece respuestas no sólo para la condición espiritual del ser humano, sino también para los problemas y crisis que a diario, aquejan a nuestras naciones.
En Venezuela actualmente hay un problema que está preocupando a un sector de la sociedad, y es el Derecho de Propiedad y de la Libre Empresa. En efecto, se han efectuado expropiaciones a empresas nacionales y extranjeras y se han realizado invasiones a bienes inmuebles en nombre de una revolución socialista, afectando moral, económica y emocionalmente a los dueños de estos inmuebles y empresa, y a la ciudadanía en general. ¿Qué enseña la Biblia al respecto?

El Dr. en Filosofía, Alvin J. Schimidt es su libro "Impacto Demoledor", nos expone magistralmente en uno de los capítulos del libro antes mencionado, la importancia que tiene para los ciudadanos de un país, la propiedad y la libertad individual, por encima del colectivismo. Esta importancia capital, tiene su fundamento en principios bíblicos. A continuación, transcribo un tema tratado por este autor denominado: Derechos de propiedad y libertad individual. Le sugiero, apreciado lector, que lo lea con detenimiento. Usted observará que, la Biblia nos enseña la importancia de la libertad económica e individual y que en ningún momento, Jesucristo y los cristianos primitivos enseñaron el socialismo a las personas del primer siglo de nuestra era.

"El trabajo y la vida económica de una persona tienen poco o nada de dignidad cuando carece de libertad y del derecho de propiedad. Estos están arraigados en dos de los Diez mandamientos: "No robes" y "No codicies" (Exodo 20:15,17). Ambos proponen que el individuo tiene libertad y derecho de adquirir, retener y vender su propiedad a su discreción.
Los derechos de propiedad privada son vitales para la libertad de las personas. No pueden separarse. Sin embargo, esta verdad elemental no se reconoce y se enseña raramente en la actualidad, aun en los países democráticos. Los promotores del socialismo y especialmente del comunismo condenan y desprecian los derechos de propiedad privada alegando que los derechos humanos son más importantes. Este discurso es un engaño y carece de apoyo histórico (el subrayado y las negrillas es nuestro), porque donde no hay derecho de autoridad privada virtualmente no hay derecho humanos ni civiles. ¿Qué derechos tenía el pueblo de la ex Unión Soviética, donde todo era propiedad del Estado? Aparte de unas pocas excepciones personales, el derecho de propiedad privada no existía. La falta de derecho de propiedad estaba estrechamente ligada a la carencia de libertad religiosa, libertad de expresión o libertad de prensa. En forma similar, ¿qué derechos humanos tienen en la actualidad en Cuba o en China, donde tampoco existe el derecho de propiedad?
(...)

Carlos Marx y Federico Engels
Desde la aparición de la filosofía económica y política de Carlos Marx, conocida como comunismo, hasta ahora, se atacó la propiedad privada. El Manifiesto Comunista de Marx y Engels, de 1848, afirma: "La teoría comunista puede resumirse en una sola frase: abolición de la propiedad privada". E inmediatamente después de la revolución de octubre de 1917, Lenin, el primer líder comunista de Rusia, tomó en serio las palabras del Manifiesto Comunista cuando secretamente: "ordenó la destrucción de todo documento legal...a fin de imposibilitar a los ex propietarios la prueba con un título". Después de la fundación del Partido Comunista, numerosos políticos y escritores, aun algunos teólogos, han alegado que el socialismo, palabra usada en forma intercambiable con comunismo en el Manifiesto Comunista, es más compatible económica y filosóficamente con los valores cristianos (...) Cabe enfatizar que en ninguna parte del Antiguo o Nuevo Testamento se desprecia el derecho a la propiedad. Por el contrario, el mandamiento "no robes" subraya tales derechos. Además, en sus parábolas y otras enseñanzas, Jesús se refiere con frecuencia a la propiedad y a los bienes materiales, pero nunca condena a nadie por poseerlos. Sólo condenó el apego desmedido de la gente a sus poseciones porque interfería con el amor de Dios y al prójimo. La parábola del Joven Rico en Mateo 19 ilustra claramente este punto. En otra parábola Jesús hace aparecer al dueño de la viña diciéndole a uno de sus obreros: "¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiero con mi dinero?" (Mateo 20:15). En forma similar, el libro de Hechos relata de Ananías que cayó muerto por Dios, no por retener algo de su propiedad, sino por haber mentido en cuanto a haberlo dado todo, cuando en realidad no lo había hecho. La poseción de una propiedad privada se asume en la pregunta que Pedro le hace: "¿Acaso no era tuyo antes de venderlo?" (Hechos 5:4).

Dignificación de la Libertad Económica

Aún cuando el cristianismo no defiende determinada ideología económica, sería completamente erróneo concluir que, en consecuencia, ninguna ideología económica es compatible con los valores y creencias cristianas. Sin embargo, algunos llegan con frecuencia a esa conclusión, especialmente quienes simpatizan con el socialismo. Muchos, debido a la venta de sus propiedades por algunos cristianos primitivos y porque tenían "todas las cosas en común" y daban "a cada uno según su necesidad" (Hechos 4:32,35), o porque esperaban ser guarda de su hermano, piensan que los gobiernos socialistas del presente son un reflejo del cristianismo. Las personas que piensan de esta manera cometen por lo menos tres errores. En primer lugar, olvidan que no todos los cristianos primitivos del Nuevo Testamento vendieron sus propiedades. Por ejemplo, María, la madre de Marcos, retuvo su casa (Hechos 12:12); y Simón, curtidor de Cesárea, también retuvo su casa y hospedó a Pedro (Hechos 10:32). Segundo, no lograron notar que el "socialismo" practicado por los cristianos primitivos era completamente voluntario. Todo lo que tenían en común era por amor a personas a las cuales Cristo redimió, no porque se vieran obligados por medidas coercitivas de un gobierno (el subrayado y las negrillas, es nuestro).Como se hace notar en el capítulo cinco de Hechos, la conducta que resulta forzada, no importa cuán noble sea su objetivo, ya no es cristiana. Tercero, aunque Cristo quiere que todos lo sigan, también les deja la libertad de rechazarlo, precedente que Dios Padre ya estableció desde el tiempo de la creación, cuando dio a Adán y Eva el libre albedrío. Cristo sanó a diez leprosos, pero sólo uno regresó a darle gracias. No negó a los demás la libertad de rechazarlo. En otra ocasión dice que quería reunir al pueblo de Jerusalén espiritualmente con él, como la gallina reúne sus polluelos, pero ellos no quisieron. Hasta lloró por la obstinación espiritual de Jerusalén, pero su modus operandi no era la compulsión.
Como Dios no quiere que se coaccione a la gente en materia espiritual, tampoco quiere que se lo haga en asuntos terrenales, por ejemplo, en sus actividades económicas. No hay una sola referencia en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento en la que Dios niegue la libertad económica a su pueblo, como la hacen el fascismo, el nazismo y el comunismo. Las parábolas de Jesús que tocan asuntos económicos siempre se formulan en el contexto de la libertad (el subrayado y las negrillas, son nuestro). Considérese la parábola de los Talentos, en que un hombre recibió cinco talentos, otros dos y un tercero, uno (Mateo 25:15-30). Da entender algo muy claro: cada uno era libre de invertir o no invertir; no había compulsión. Si no logramos ver que la naturaleza no voluntaria, coercitiva del socialismo con sus programs estatales es totalmente incompatible con las prácticas económicas en que se comprometieron algunos cristianos primitivos cuando voluntariamente "tenían todo en común" (Hechos 2:44), podríamo pensar que el socialismo es una buena forma de practicar el cristianismo. Este engañoso pensamiento llevó a F.D. Maurice, en 1848, a crear la expresión "socialismo cristiano". Como ya se dijo, algo que no se hace voluntariamente o se hace como resultado de una coerción, ya no es cristiano. El "socialismo cristiano" es una contradicción. El socialismo como afirma el economista austríaco F.A. Hayek, no advierte a la gente que sus promesas de libertad de las preocupaciones y necesidades económicas solo se pueden dar "si se exime el individuo al mismo tiempo de la necesidad y de la capacidad de elección". Dostoievski expresa la incompatibilidad del cristianismo y el socialismo cuando Miüsov, en Los hermanos Karamazov, dice: "El socialista que es cristiano debe ser más temido que un socialista ateo".

Libertad Económica: Su relación con el Capitalismo

Desde que el ateo comunista Carlos Marx escribió Das Kapital (El Capital), a mediados del siglo XIX, el sistema económico del capitalismo ha sido gravemente mal entendido y aun castigado, en parte por la definición que Marx hace del trabajo. Erróneamente vio el trabajo como una antítesis del capital, cuando en realidad el capital es solo trabajo transformado. Otra razón para la falta de comprensión del capitalismo viene de la falta de entendimiento de lo que se quiere decir por capitalismo. Aunque Marx no usa la expresión, pronto llegó a ser un concepto insidioso para sus seguidores y simpatizantes, que lo usaban en su propaganda anticapitalista. Los medios de comunicación con frecuencia describen el capitalismo en forma negativa. Irónicamente, mucho de los medios informativos que reciben un sustento de millones de dólares al año - un salario capitalista- de las empresas capitalistas ponen en entredicho al capitalismo, de modo que en realidad muerden la mano que les da de comer.
En realidad, el capitalismo solo es sinónimo de libre empresa o libertad de mercado. Si se usara la expresión libre empresa o libertad de mercado en forma coherente en vez de capitalismo, los socialistas tendrían más dificultades para hacer que la gente vea el capitalismo como malo. Esto sería especialmente válido en sociedades que tienen una firme tradición de libertad, como los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. La gente se preguntaría: "¿Cómo puede ser malo este sistema económico si es el resultado de la libertad política y económica, y nunca se le encuentra donde no hay libertad?"
El Papa Juan pablo II formuló una definición de capitalismo que es pertinente. En 1996 preguntó retóricamente si los países de la Europa Oriental, donde fracacsó el comunismo, debían optar por el capitalismo.Dijo: "Si por capitalismo entendemos un sistema que reconoce el rol fundamental y positivo de los negocios, el mercado, la propiedad privada y la responsabilidad resultante por los medios de producción, como también la libre creatividad humana en el sector económico, entonces la respuesta es afirmativa". Como ya se observó, esta definición subraya que capitalismo es solo un sinónimo de libre empresa.
...El capitalismo es un subproducto de la libertad aplicada a la vida y a las actividades económicas. Es cierto, se puede cometer abuso y mal uso de la libertad del capitalismo, y lamentablemente esto ha ocurrido. También, lamentablemente, es lo único que los anticapitalistas (socialistas y comunistas) prefieren saber sobre el capitalismo. Carlos Marx creía que los abusos del capitalismo lo destruirían inevitablemente. Como ateo, no pudo prever que el espíritu humano del cristianismo asimilado por una gran cantidad de límites en Occidente iba a corregir los abusos económicos. Así el capitalismo o libre empresa no solo ha sobrevivido, sino que han dado a una gran proporción de personas más prosperidad y libertad que cualquier otro sistema económico en la historia de la humanidad (el subrayado y las negrillas, son nuestras). Como lo ha mostrado Milton Friedman, en los países donde no se permite la operación de libre mercado la brecha entre ricos y pobres se hace más grande.
El capitalismo (...) no hace coerción ni obliga a los individuos a realizar determinadas transacciones económicas. Permite que individuos y empresas actúen voluntariamente. Las personas no tienen que vender o comprar sus productos si no lo desean. Además, no se obliga a las personas a producir determinado artículo contra su voluntad, como es la norma en las economías socialistas o planificadas.
Finalmente, dada la positiva relación entre la libertad económica y la prosperidad de una nación, es necesario hacer esta pregunta: "¿Es  solo accidental que la mayor cantidad de libertad y la prosperidad económica acompañante se dé en paises donde el cristianismo ha tenido y sigue teniendo una presencia e influencia dominante?" La evidencia muestra más bien de manera positiva que "el cristianismo tiende a crear un modo capitalista de vida donde no se impone condiciones de estado de sitio" "*

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* Alvin J. Schmidt, "El trabajo y la libertad económica, dignificados" en: Alvin J. Schmidt, Impacto Demoledor. Editorial Vida. 2004. pp.220-226.

martes, 26 de julio de 2011

Hacia una visión cristiana de la Historia

El artículo que leerá a continuación se extrajo del Capítulo II del libro: "América, 500 años después", cuyo autor es Alberto Mottesi. Hemos agregado algunos datos históricos que no aparecen en el capítulo antes mencionado, sin embargo, con ello no se ha alterado el contenido de lo expuesto por el autor.

I.- ¿En qué consiste la historia cristiana?

Está todavía por escribirse la historia cristiana de nuestro continente [y del mundo, también].

Al hablar de la “historia cristiana” de un pueblo, me refiero a una interpretación cristiana de la historia. Esta considera la historia como parte del plan universal que Dios viene desenvolviendo desde la creación. Los dos elementos son la obra de Dios y la preservación de ella por el hombre.

Esta perspectiva de la historia les parecerá a muchos algo imposible, a otros algo indeseable. Ese es el fruto del pensamiento modernista de nuestra civilización contemporánea. Sin embargo, hasta el siglo XVIII, la inmensa mayoría de los pensadores reconocía a Dios como el Autor de la historia.

En los dos últimos siglos se ha abandonado poco a poco esa visión providencial de la historia. El “providencialismo” ha sido relegado al museo de las ideas descartadas, y en su lugar se han erguido interpretaciones económicas, funcionalistas, existencialistas, revisionistas, etc., todas ellas antropocéntricas, mirando la historia a través del prisma humano, no desde la perspectiva de Dios.

En mi generación se ha popularizado el uso del concepto alemán de la “weltanschaung”, o cosmovisión. Esto se refiere más o menos al conjunto de ideas directrices sobre las que basan su conducta tanto los hombres como las sociedades. En la era moderna ha habido un cambio gradual pero profundo, verdaderamente revolucionario en la cosmovisión del mundo occidental.

En la concepción clásica, Dios era el centro del Universo, no sólo de la historia. Los principales pensadores de todas las disciplinas, fueran o no religiosos, tomaban en cuenta la mano de Dios en cada aspecto de la vida humana.
René Descarte
1.- René Descartes, padre de la filosofía moderna, dice que la certeza de toda verdad depende exclusivamente del conocimiento de Dios.
En su "Discurso del Método", Descartes aporta una serie de pruebas para demostrar la existencia de Dios:


a.- Las sustancias finitas se mantienen gracias a la creación  continua de Dios.

 b.- El mundo se mueve gracias al primer impulso recibido de Dios.
Descartes concluye que: "yo como ser finito puedo hacerme una idea finita de infinitud. la causa es Dios. Luego Dios existe (argumento ontológico: mezcla las creencias particulares al pensamiento racional). Puesto que Dios existe y es perfecto, no me puede engañar. A mi me da la impresión de que lo que capto a través de los sentidos existe. Si no existiera Dios, me angañaría"

2.- Sir William Blackstone, el codificador del Derecho inglés, define la ley como toda regla de acción dictada por un ser superior.
3.- En las ciencias, Isaac Newton, Johannes Kepler, Louis Pasteur y muchísimos otros basaron sus teorías científicas sobre la fe en Dios.
4.- En las artes modernas Milton, Rembrandt, Durero, Haendel, Bach, e infinidad de otros, testificaron de su fe en Dios.
Desde la más temprana antigüedad se ha vinculado a Dios con la formación y legitimación de naciones, dinastías y gobiernos civiles. Recordemos la identificación del gobernante con la divinidad en Asiria, en Caldea, Babilonia, Egipto, Roma, y en el Perú incaico.
Por muchos siglos se apelaba al Papa como legitimador de coronas reales, desde Constantino hasta Napoleón. La misma legitimidad para gobernar se basó en el “derecho divino” de los reyes, y se plasmó claramente en la Bula Inter Caetera que dividió el mundo por descubrirse entre dos reinos católicos, España y Portugal, bajo la autoridad “misionera”.
Comenzando con la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (“todos los hombres son creados iguales, y dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables…”) prácticamente todas las repúblicas americanas fundaron sus nacionalidades sobre la autoridad de Dios. Esto se refleja en nuestros documentos, himnos y símbolos patrios:

  1. La Declaración de Independencia de México invoca al “Autor de la Naturaleza”
  2. La de las “Provincias Unidas de Sud América “ (actual Argentina) invoca al “Eterno que preside el Universo"
  3. El Acta de la Independencia de las Provincias Unidas de Venezuela pone "por testigo" al Ser Supremo "...rafiticándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres".
  4. El General José de San Martín en la Catedral de Lima, declaró: "El Perú desde este momento es libre por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende".
  5. La Constitución uruguaya de 1830 comienza: "En el nombre de Dios Todo Poderoso, Autor, Legislador y Conservador Supremo del Universo"
  6. El nombre de la República de El Salvador, hace referencia a Jesucristo.
  7. El escudo de República Dominicana tiene como emblema: "Dios, Patria y Libertad" y entre sus íconos, está una Biblia y una cruz.
  8. El escudo de Puerto Rico incluye un cordero, una cruz, una Biblia y un trono, cuatro símbolos claramente cristianos.



Por otra parte, toda cosmovisión tiene que ofrecer una interpretación de la historia, particularmente de su fin:

a) El budismo, por ejemplo, concibe la vida cíclicamente. A través de la reencarnación, los seres humanos viven una y otra vez hasta alcanzar la perfección.
b) El marxismo, por otra parte, convierte a la lucha de clases en el motor de la historia, y predice la victoria inevitable del comunismo y la dictadura del proletariado que desembocará en el socialismo.
c) El humanismo secular postula la bondad intrínseca del hombre. La evolución y la perfectibilidad humana llevan al "noble salvaje" a terminar siendo "como Dios".
d) La cosmovisión cristiana declara que Dios es Señor de todo. la historia es el desarrollo del plan de dios desde la creación hasta el día final, revelado en la Biblia.
El problema de cómo interviene Dios en la historia ha sido resuelto de varias maneras. Para unos Dios sólo establece las "Reglas del juego" y espera a que se cumpla el tiempo. Para otros, me incluyo en este grupo, Dios es un Dios personal, quien se interesa e interviene en la historia, tanto individual como colectiva.





Pablo de Tarso
El primer ideólogo cristiano, Pablo de Tarso, egresado de la escuela de Gamaliel, pronunció un famoso discurso en el que plasma escueta y claramente la teoría cristiana de la historia. Su notoriedad le había ganado una invitación para dirigirse a los más sabios de su época, los filósofos epicúreos y estoicos. El sitio es nada menos que el Areópago de Atenas, la capital intelectual del helenismo. Dijo Pablo:
El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
Y de una sangre ha hecho todo linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios (…) aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Porque en él vivimos, y nos movemos y somos (…) Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.
Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos (Hechos 17:24-28a ; 29-31).

Para asistir al lector a que se interese en estudiar más a fondo mi interpretación de este pasaje de la palabra de Dios, añadiré otras porciones de la Sagrada Escritura que la confirman.
1.      Dios es el dueño del mundo y Señor de todo lo creado. El es el Señor del cielo y de la tierra. “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra…” 
2.      Todos los hombres fueron creados iguales. De una sangre ha hecho todo linaje humano. “…de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres…” El origen de la igualdad se basa en que somos creación de Dios. De ahí la gran diferencia entre la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, “todos los hombres han sido creados iguales”, y la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, “todos los hombres nacen iguales”.
3.      Dios es es también el Autor de la historia y de las fronteras. …ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación…” La historia es pues el escenario en que se desarrolla el destino humano según el plan divino. Esto nos da un rico terreno de investigación para interpretar la historia cristiana de cada una de nuestras naciones.Desde el principio Dios preparó un medio natural (geografía, topografía, clima, etc.) sobre el cual planificó nuestra existencia, tanto nacional como personal. Corresponde al ser humano aprovechar tales elementos naturales dados para cumplir el plan de dios. Este plan lo revela la escritura como la felicidad humana mediante la prédica del evangelio y el cumplimiento de sus leyes.“En tus manos están mis tiempos…” (Salmo 31:15) ; “Antes que te formase en el vientre te conocí…” (Jeremías 1:5). 
4.      Existe un propósito espiritual para la historia de cada nación.…para que busquen a Dios…”   Dios tiene para cada individuo y cada naciòn un papel històrico que desempeñar.
 5.   La historia se precipita hacia un día de enjuiciamiento. "...ha establecido (Dios) un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó..."Dios no sólo va a evaluar los frutos de nuestro pasar por esta tierra, sino también cómo respondimo en las oportunidades  que  El nos dió para obedecerle. El nos llama  a  afectar  la  historia en una forma positiva (...) Muchas  de  las catástrofes naturales, económicas, epidémica  y  de  otro  tipo,   que   se  ven hoy en dìa, son consecuencia de la idolatrìa y falta de honra a las leyes  de  Dios por parte de los habitantes de esa nación. Son simplemente el juicio de Dios, Creador y Dueño de  todo.
II.- La importancia de una interpretación criatiana de la historia
Descubrir la mano de Dios en el pasado de nuestros pueblos es descubrir que Dios tiene amor y cuidado por nosotros. Nos hace sentir aceptados (...) nos ayuda a enfrentar el pasado sin rencor, el presente sin envidia y el futuro sin temor (...) Somos herederos de una rica tradición histórica cristiana, a la que muchos debemos, y que es un regalo de Dios para nuestra generación. No es una tradición perfecta como también lo sabemos todos, pero tampoco es algo para avergonzarnos. Aprender de los errores de nuestros padres, sin lanzar reproches, es la marca de que somos maduros, sabios y leales.
La interpretación respetuosa y cabal de la obra de nuestros antepasados sólo es posible cuando la vemos desde la perspectiva del plan providencial de Dios. Los errores de los seres humanos que en toda época abundan, no alcanzan para descarrillar el designio bondadoso de Dios. 
Como a nuestros padres, debemos honrar a nuestros antepasados a pesar de sus errores. Si por el contrario nos convertimos en sus jueces ésto sólo puede llevarnos a repetir sus errores. Jesús dijo: "...con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medis, os será medido" (Mateo 7:2) .
La interpretación cristiana del pasado nos libra, por lo tanto, del rencor. Pero también nos libra del peso de la culpabilidad por los errores del pasado, ya que nos ofrece una oportunidad redentora para el presente.
Dios juzga los pecados de los padres, y ese enjuiciamiento tiene consecuencia para todos, incluso para las generaciones venideras. "...yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen" (Deuteronomio 5:9).
En la vigésima generación desde la llegada de los españoles no podemos achacar nuestros problemas de hoy directamente a su conducta. En cambio, tenemos que ver en ella patrones que han sido voluntariamente aceptados de generación en generación  y que nos ha traído desdicha de generación en generación.
De hecho, la interpretación cristiana de la historia nos ofrece la oportunidad sanadora en el día de hoy. A la promesa de "visitar" las consecuencias de la maldad de los padres sobre sus hijos, agrega Dios la inefable promesa redentora: "...y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos" (Deuteronomio 5:10).
Dios promete así una herencia de misericordia para los cristianos, para aquellos que se vuelven a El y le obedecen. Así que no estamos esclavizados al yugo del pasado, no estamos condenados a repetirlo, sino que en Cristo y sólo Cristo podemos ser dueños de nuestro destino.
Como Dios es el Dios de la historia, Dios es también el Señor del presente. El obra e interviene en nuestras vidas, tanto en relación con los individuos, como en relación con las naciones. La historia cristiana tiene en cuenta que las circunstancias externas de los pueblos y de los individuos son el resultado de su condición interior.
La historia cristiana nos inspira a buscar soluciones radicales más bien que cosméticas. Reconoce que la fuente del problema es el pecado en el corazón del hombre; no los sistemas. Los sistemas son sólo tan bueno como los seres humanos que se valen de ellos.
Los cristianos de cada generación, como portadores del mensaje redentor de Cristo, tienen la llave de la felicidad de sus naciones. Si vivimos nuestras vidas consistentemente con el mensaje que predicamos, tanto nuestros conciudadanos como Dios responderán positivamente. Ellos, acercándose a Cristo, la Verdad que los hará libres; El, perdonando y sanado nuestra tierra: "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra" (2Crónicas 7:14).                                                              
Dios es Señor de la historia, actuando en ella a través de los seres humanos para cumplir sus propósitos. La historia es como una coparticipación humana en la empresa divina. La perspectiva cristiana es esencialmente optimista, ya que ve todo como parte del plan de un Dios bueno; pero al mismo tiempo es profundamente realista, ya que reconoce que el hombre es un ser caído, pero con esperanzas, sólo si responde al llamado de Dios y reconoce que Dios es el Creador y Señor de todo el Universo.


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El Dr. Alberto Mottesi es uno de los conferencistas más conocidos y respetados en el mundo hispanoamericano.
Sus seminarios de liderazgo atraen anualmente a miles de líderes de todos los contextos, y sus reuniones multitudinarias se cuentan entre algunos de los movimientos masivos más grandes en la historia del pueblo hispano. En los últimos 30 años, ha predicado en persona, a más de 20 millones de seres humanos.
Se le conoce por su ministerio a presidentes, gobernantes y políticos en todos los países de habla castellana. El periodismo lo ha denominado "El Pastor de los Presidentes." Ha llamado la atención de la prensa el fuerte llamado que Alberto Mottesi hace a los líderes de las naciones para que vivan una vida de integridad.